BODA DE INVIERNO (SECRETA)

BODA DE INVIERNO (SECRETA)

Justo escribo estas líneas una semana después de contraer matrimonio (que fuerte suena!) no me gustaría esperar más para tener todas mis sensaciones escritas, y que releer estas palabras me devuelvan a ese momento.

Intento empezar desde el principio: hace trece años y medio…tres hijos después…no me voy a ir tan lejos (jeje) quien me conoce sabe que imaginación al poder, mi cuento de hadas soñado comenzaría por una gran boda, recogida por una calesa de caballos, entrando en una bonita Iglesia como la de mi pueblo, terminado el día con fuegos artificiales, con mucha mucha gente compañera de camino a lo largo de toda mi vida estudiantil o laboral (amigos del pueblo y al rededores, compañeras de piso y/o de estudios en Salamanca, de Ávila, compañeros y compañeras de Tarancón, amigas de la URJC, amigas de AMALAV, del cole de educación especial en el que trabajo actualmente, etc etc) pero como siempre, nada sale según lo previsto, y una vez más se confirma la regla de que no por no ser como lo imaginabas tiene que ser malo, puede ser incluso mejor. Más especial.

Todas mis expectativas sobre las bodas en general fueron emborronadas por grandes decepciones de parejas a las que veía felices (o yo creía verlo así) y fueron truncadas por un motivo u otro. Sólo con esto todos mis idales al respecto se marchitaron. Además al papá de mis trastillos tampoco le motivaba la idea, ni de ser el centro de atención ni mucho menos de montar una gran fiesta en su honor por este motivo, él es más reservado y tranquilo en ese sentido; algo totalmente respetable.

El por qué de decidir casarnos, a pesar de la insistencia por parte de mi familia por las incertidumbres a qué pasaría si nos pasara algo sin ningún papel  que nos una más allá de los hijos, fue precisamente por ese motivo: papeles…papeles que si no estas casado te cuestan dos firmas, que viviendo separados en dos comunidades autonomas diferentes son un rollo (titulo de familia numerosa en el que sólo se puede aparecer uno, inscripciones en el registro civil, etc etc) Comencé a agilizar todos los tediosos e interminables trámites en 2017 (os dejo el enlace por aquí). Tras una bonita y familiar pedida de mano en el restaurante Gloria Bendita con unas vistas inmejorables y ¡¡con anillo de pedida incluido!! (que perdí a las pocas semnas 🙁  ) confirmamos nuestro enlace a amigos y familiares.

A partir de aquí todo el mundo a nuestro al rededor desplegó su ilusión hacia nuestro enlace, como muestra de cariño hacia nosotros. Algo que a mi me costó entender y que él nunca llegaría a hacerlo, creo. Nuestra idea era firmar el papel para completar nuestro libro de familia, y tener más facilidades. Pero ahí estaban mis amigas, junto con mi hermano y Naomi, para hacer especial ese momento comenzando con su propia despedida de soltera por todo lo alto (os lo cuento en otra entrada más detalladamente) y tener unas compañeras que se iban a casar y lo estaban preparando todo con tanto detalle no ayudó mucho a culminar esta idea, de sólo firmar. Al principio mi vestuarío era ir en pantalones vaqueros y cazadora de cuero, yo lo llamaba ir a lo @cristipedroche  pero ahí ya comenzaron a animarme a llevar un vestido bonito…y de ahí al vestido blanco fue un paso; y mucha ilusión la verdad.

Lo que siempre he sabido es que el momento de aceptar regalos, dinero en sobres o transferencias, no iba conmigo ni mucho menos; que es tan respetable aceptarlo como quien no lo quiere. Yo quería invitar, aunque fuera a una paella, y en base a esto construí este día tan especial.

Voy a empezar reafirmando que para ÉL sólo era un trámite y no quería ninguna fiesta, intenté convencerle pero no fue posible de ninguna manera. Por lo que tuve que ir relajando todas mis expectativas, para respetar su decisión y que también fuera agradable para él. Aun así intenté contarle lo menos posible, para que no se viera agobiado y desbordado por la situación, porque impone bastante: una boda; cuando no tienes esa idea.

Os cuento todos los detalles, por :

CONVITE: recuerdo un viaje de vuelta de Madrid, con los niños dormidos, pensando cómo hacerlo, sabiendo que era posible, hasta que mi cabeza hizo “clic” encontrando la solución perfecta.

  • COMIDA: sólo nuestros familiares más cercanos, padres, hermanos, tios, primos…que estuvieran libres un viernes cualquiera cerca de Navidades. Algunos de mis primillos vinieron justo despues del instituto a comer tarta, a divertirnos haciendonos fotos, a jugar al twistter y a comer golosinas y palomitas.
  • MERIENDA: con los amiguitos del parque, a los que vemos día a día, y tanto nos queremos. Hemos crecido juntos, estamos en el mismo momento, y el apoyo diario se hace mucho más ameno con ellos. Debían estar este día si o sí. Comencé pensando en ir después de comer a un parque de bolas, pero era muy complicado y cansado moverse. Encontraría la solución perfecta más tarde.
  • CENA: reunir a mis amigas y a sus amigos de toda la vida, esos que nos han acompañado en la infancia y en la adolescencia; que por el rumbo de la vida y por el trajín del día a día nos impiden estar más conectados; pero que se alegran tanto como nosotros por las buenas noticias. En honor a toda nuestras historias juntos, y por lo importantes que han sido y serán, debían estar.

Tras una fiesta super chula de Halloween 2018 descubrí el Hotel Fontecruz de Ávila en el que trabajaba mi queridisima compañera del colegio Eva, ella me habló maravillas de su dirección, de las comidas, del lugar…directamente hablé con su responsable y me dio tantas facilidades que no miré ningún sitio más. El sitio me encantaba, y después de la fiesta de halloween con mis tratastillos, con gymcana y animación incluida por las plantas del hotel, siempre lo recordaremos como “mágico y encantado”.

Estaría destinada a este hotel: cada semana iba con cada despedida que me hicieron, de las que ya os contaré en un post a parte. En una de ellas por fin puse cara a mis hadas mágicas del Hotel, a Lucía y a Esther. Me presentaron el hotel y todas sus posibilidades dependiendo del número de invitados, diferentes salones que pondrían a mi disposición. Los tres convites se celebrarían en el mismo salón privado, de tal forma que no tendríamos que movernos, y que podríamos tener allí nuestras cosas. Simplemente perfecto. Ellas adaptaron mis preferencias con mi presupuesto, para hacer posible mi boda de ensueño, sin necesidad de sobres ni transferencias.

VESTUARIO: elegí mi vestido y el de los niños, el de la pequeña no llegó a tiempo, por lo que el día de antes fui a compar una falda tipo tutú con zapatos a juego y el resto ya lo tenía. Todo con la base principal de mi idea de boda humilde. Y sabiendo que a ÉL no se pondría traje, como así fue, respetando su idea fue en vaqueros, camisa de cuadros, deportivas y cazadora de cuero. Yo fui con un vestido de novia blanco, sencillo con detalles de encaje por detras, unos guantes largos que siempre había tenido las ganas de ponerme, una capa blanca para protegerme del frio, unas sandalias altísimas de cristal y un body blanco que me permitía tener la espalda descubierta. Por la noche me puse otro vestido, estilo sirena con mucho brilli brilli, como me gusta y con una cola imponente. Los dos trastillos llevaban un traje de chaleco y pantalón azul oscuro, con camisa con detalles en las solapas del cuello y corbatita azul oscuro, las zapatillas converse rojas del pequeño le hacian muy gracioso y las zapatillas puma del trastillo mayor conjuntaban con las del padre.

TARTAS

CANDY BAR

RAMO

REGALITOS DE BODA

UÑAS

LIBRO DE FIRMAS

CÁMARA INSTAX

 

Comments are closed.

shared on wplocker.com